Esther Zuñiga

“Las pláticas del grupo de ayuda emocional me ayudaron a comprender que ¡sí, perdí un seno, pero gané la vida!”

Fue en marzo del 2013, que recibí el primer diagnóstico: Cáncer de mama ECIII, triple negativo y ese año me sometí a masectomía radical derecha, recibí 15 quimios y 16 radioterapias. Finalmente fui dada de alta en marzo del 2014.

Sin embargo el tiempo transcurrido desde marzo del 2014 hasta agosto fue devastador, conforme pasaba el tiempo mi organismo iba presentando diferentes tipos de malestares, principalmente la dificultad de caminar, lo que me complicaba realizar las actividades diarias. Me hicieron nuevamente los estudios y recibí el segundo diagnóstico: Cáncer de mama recurrente óseo y pulmonar y SNC en clivus.

Nuevamente estaba en la etapa de negación al recibir el diagnostico, sin embargo el apoyo de mi familia y amigos me ayudaron a superar esta etapa; considerando también el apoyo que obtuve de la Fundación CIMAB con las platicas grupales psicológicas, el recordarlas me dio la fuerza necesaria para no darme por vencida y seguir siendo una guerrera en contra de esta enfermedad.

Al principio fue difícil para mi familia porque al escuchar metástasis o como les di a entender: “que el cáncer se fue a otra parte del cuerpo” llegaron a pensar lo peor, no obstante su apoyo incondicional y las ganas que tengo de seguir viviendo y luchando, he podido seguir adelante.

Lo más difícil fue aceptar que no podía caminar y depender para todo de mi familia, no podía hacer nada sola. La metástasis en huesos me impidió caminar por más de un año, tiempo que estuve en cama dependiendo al 100% de mi familia en todos los aspectos; después empecé a usar la silla de ruedas y actualmente estoy con ejercicios para aprender a caminar de nuevo. ¡Soy toda una guerrera!

 

A nivel emocional lo más difícil ha sido la relación con mi hija, tiene 8 años y soy madre soltera. He tratado que la enfermedad no afecte su estado de ánimo, sus actividades en la escuela o en cualquier otro lugar, porque no quiero que deje de ser feliz y quiero que siga soñando con una mamá que se hará viejita con los años.
Para mantenerme motivada, realizo mis ejercicios para poder caminar, leo libros que me prestan mis amigos. Juego con mi hija, la ayudo con sus tareas e intento hacer lo que puedo como ama de casa, me gusta mucho cocinar. Por mi condición no puedo asistir a un grupo de apoyo, pero en su momento la fundación CIMAB me ayudo a darle otro enfoque al cáncer y decir que no he perdido, sino he ganado con esta enfermedad.

Lo principal que me gustaría que otra gente supiera del Cáncer de Mama Metastásico es que NO SE CONTAGIA y que se puede llegar a tener una buena calidad de vida, sin afectar otras actividades o personas que estén cerca. Es una segunda oportunidad de demostrar que podemos ante cualquier reto que nos pongan al frente y para ser mejores personas cada día.

Lo que yo le puedo decir a otras mujeres que acaban de recibir el diagnóstico de metástasis es que lloren hasta cansarse y cuando ya no puedan más, hagan una retrospección de lo que han logrado ellas solas (que siempre es mucho y no se dan cuenta). Después con una actitud positiva y teniendo en mente los mejores recuerdos y anécdotas de su vida saldrán adelante e incluso serán mejores con el transcurso de esta nueva etapa con amigos, familiares y personas que faltan por conocer y que también serán importantes. Se puede superar sin dejar de ser alegres con la vida.

Por mi parte quiero seguir trabajando en lo que me gusta (soy Ingeniera en Alimentos) y hacer también una maestría para demostrarle a mi hija que nunca es tarde para hacer algo que nos guste. ¡Todavía tengo mucho por hacer y no me voy a rendir!