Muchas veces, quien padece de dolor crónico suele sufrirlo en silencio y en solitario. Hoy, 1 de cada 10 adultos es diagnosticado con dolor crónico al año a nivel global. Indudablemente, se ha convertido en un enorme problema de salud pública del que no se habla lo suficiente, además es muy costoso y afecta las actividades diarias de quien lo padece y de sus seres cercanos. Hablemos de esta epidemia silenciosa.

Uno de los trastornos a los que se enfrentan los seres humanos en algún momento de su vida es el dolor. Después de cuatro décadas, en 2020, la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP por sus siglas en inglés) redefinió al dolor como una “experiencia sensorial y emocional desagradable asociada o similar a la asociada a una lesión tisular real o potencial”. Asimismo, la IASP estableció que, cuando el dolor recurre o persiste en el tiempo por más de tres meses, se define como dolor crónico y se encuentra presente en diversas condiciones médicas, como el cáncer, fibromialgia, polineuropatía diabética dolorosa, hernias discales, artritis reumatoide, neuralgia postherpética, esclerosis múltiple, entre otras; sin embargo, el dolor crónico se considera una enfermedad en sí misma.

Con un estimado por algunos expertos de que entre el 25% al 29% de la población mundial sufre de algún tipo de dolor crónico, podríamos hablar de que nos enfrentamos a una epidemia silenciosa que aqueja a gran parte de la población mundial. Sin embargo, estas cifras son muy variables, ya que hay datos que muestran rangos que van del 8.7%, de pacientes con dolor crónico, a un 64.4%. En general, el promedio es del 31%, con mayor frecuencia en mujeres.

Para saber cómo identificar el dolor crónico, la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE) lo divide en 7 subcategorías: 1) dolor primario, 2) dolor oncológico, 3) dolor postquirúrgico y postraumático, 4) dolor neuropático, 5) cefalea y dolor orofacial, 6) dolor visceral y, 7) dolor musculo esquelético.

TRATAR EL DOLOR CRÓNICO: UNA ESTRATEGIA MULTIMODAL

Este padecimiento se trata a través de diferentes estrategias que utilizamos los especialistas de forma combinada, lo que llamamos estrategia multimodal, que busca controlar la intensidad del dolor y mejorar los síntomas secundarios asociados. Con base en el tipo de dolor que se experimenta, ya sea nociceptivo (que está causado por una lesión en los tejidos del organismo) o neuropático (que surge como consecuencia directa de una lesión o enfermedad del sistema somatosensorial), se van a utilizar medidas farmacológicas tales como: opioides, acetaminofén (o paracetamol), antiinflamatorios no esteroideos (AINE), antidepresivos, antiepilépticos, entre otros medicamentos. Para complementar el tratamiento se emplean medidas no farmacológicas como: fisioterapia y ejercicio, terapia psicológica (por ejemplo, la terapia cognitivo-conductual), meditación, mindfulness, acupuntura, hidroterapia, manejo intervencionista del dolor, entre otras, que se complementan a través de un entorno multidisciplinario.

En algunos casos, es posible observar que la administración de opioides produce efectos terapéuticos parciales o limitados, y/o puede generar ciertos efectos secundarios como náusea, vómito, estreñimiento, entre otros, además del riesgo de desarrollar el ya conocido potencial de “adicción” (denominado médicamente trastorno por consumo de opioides). También, la prescripción a largo plazo de fármacos como los AINE conlleva a complicaciones y efectos catastróficos como sangrado de tubo digestivo, enfermedad renal crónica, incluso hay pacientes que terminan en diálisis por complicaciones del uso crónico de AINE, y complicaciones cardiovasculares.

Por esta razón, con el fin de ofrecer otras opciones terapéuticas que complementen de forma segura el manejo multimodal y la estrategia multidisciplinaria del dolor, el cannabis medicinal es una herramienta que puede ser de gran ayuda al tratar el dolor crónico; esta planta milenaria que se ha usado tanto para fines medicinales como no medicinales e industriales. De hecho, el dolor crónico es el motivo principal por el cual se utiliza en la actualidad al cannabis medicinal. En este caso, uno de los cannabinoides más abundantes y estudiados de la planta, conocido como delta-9-tetrahidrocannabinol (THC), es el que realmente ha mostrado, desde la evidencia científica, reducir el dolor crónico y los síntomas asociados al agregarse a los tratamientos tradicionales o convencionales. Aunque el cannabidiol (CBD) ha mostrado tener efectos antiinflamatorios, no hay estudios clínicos (en humanos) que confirmen su verdadero efecto analgésico.

Por otra parte, la administración de productos enriquecidos en THC puede producir efectos secundarios como: mareo, somnolencia, boca seca, ansiedad, euforia, paranoia, taquicardia, dolor de cabeza, visión borrosa, entre otras. De igual manera, el consumo de productos donde predomina el CBD produce: somnolencia, boca seca, diarrea, fatiga, dolor de cabeza leve e hipotensión. Es importante resaltar que muchos de estos efectos adversos son leves a moderados; es decir, que no tienen impacto en la funcionalidad del paciente, y no es necesario suspender el tratamiento con cannabis medicinal.

Es fundamental enfatizar que el cannabis medicinal no es la panacea y no cura o elimina el 100% el dolor, pero sí es un gran aliado cuando se utiliza de manera correcta y bajo la supervisión de un médico experto en su prescripción.

No importa la edad o condición del paciente, nadie tiene por qué “aguantarse el dolor”. Para medir el dolor crónico implementamos una escala del 0 al 10, siendo el cero la ausencia de dolor y 10 el peor dolor que te puedas imaginar.

Con esta herramienta de medición, se busca que a través del tratamiento combinado se llegue a una intensidad por debajo del nivel 4, lo que se considera como un dolor tolerable y que le permite al paciente ser lo más funcional posible. ¿Qué llegue a 0? Si soy del todo honesta, este no es el objetivo del tratamiento, y es fundamental manejar las expectativas y ser realistas con lo que significa un verdadero control del dolor crónico: la meta es que el dolor disminuya lo suficiente para que permita ser lo más funcional al paciente y que la vida sea lo más “normal” posible.

Si tienes dolor constante, hay diferentes maneras en las que puedes aminorar el dolor. Algunas recomendaciones que te puedo ofrecer son las siguientes:

1. Aprende una técnica de respiración profunda o meditación guiada.
Pueden ayudar a relajarte y aliviar el dolor.

2. Reduce el estrés crónico en tu vida, ya que éste intensifica el dolor crónico.
Vale mucho la pena contar con un Psicólogo experto en la Terapia Cognitivo Conductual y otras estrategias para ayudar a controlar estas emociones.

3. Recibir masajes para reducir el estrés y aliviar la tensión.
Estas técnicas te ayudarán a aliviar el dolor crónico.

4. Pide ayuda.
Considera reunirte con un especialista en medicina del dolor. Recibir tratamiento médico a tiempo es clave para evitar complicaciones. Pedir ayuda es un signo de fortaleza, no de debilidad.

5. Ten un registro del nivel del dolor que experimentas.
Llevar un “Diario de Dolor” ayudará a tu médico a realizar un seguimiento de tu padecimiento. Al final de cada día, anota el nivel de dolor que sentiste, utilizando la escala de dolor del 0 al 10. Además, ten en cuenta las actividades que hiciste ese día y los medicamentos que tomaste.

6. Encuentra formas de distraerte del dolor para disfrutar más de la vida.
Cuando te concentras en el dolor, lo empeoras en vez de mejorarlo. En su lugar, busca algo que te guste hacer, una actividad que te mantenga ocupado y pensando en otras cosas además del dolor. Es posible que no puedas evitar el dolor, pero puedes tomar el control de tu vida.

Es importante recordarle al paciente que por ningún motivo se automedique o use los AINE por un tiempo mayor a 5 a 7 días, ya que puede afectar significativamente su salud. Por último, el uso de tratamientos a base de cannabinoides debe de ser siempre bajo la supervisión de un profesional de la salud especializado en esta terapia médica.

¿Tienes alguna duda en específico sobre este tema, los cuidados paliativos o el uso medicinal del cannabis? Busca a la Dra. María Fernanda Arboleda en sus redes sociales o en su página web:

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ACERCA DE LA DRA. MARÍA FERNANDA ARBOLEDA:
La Dra. Mafer Arboleda es anestesióloga especialista en dolor crónico y cuidados paliativos, experta en cannabis medicinal. Su misión es acompañar a las personas a vivir y morir de la mejor manera posible. Además de dar consulta privada, se desempeña como directora asociada de investigación para la clínica Santé Cannabis, ofrece consultoría y asesoría médica a diferentes empresas. Actualmente, la Dra. Arboleda imparte su Taller de Prescripción Responsable y Segura de Cannabinoides con el aval académico de la Escuela de Medicina del Tecnológico de Monterrey y del Centro Algia para la Educación en Salud.